Patrimonio

1. EL SIMPECADO PRIMITIVO DEL SIGLO XVI

En Villamanrique de la Condesa se encuentran los más antiguos manuscritos y objetos del arte rociero, las primeras insignias o varas, las primigenias banderas, estandartes, Simpecados y convocatorias de culto, y es la primera hermandad que construye una Carreta o Templete para portar el Simpecado hasta la aldea del Rocío.La joya más preciada de la Hermandad y una de las piezas más importantes de la historia del Rocío es el Simpecado Primitivo del siglo XVI. Se trata de un antiguo estandarte real en forma de bandera cuadrilonga, sostenido en su parte superior a una barra por anchas presillas y rematado en su extremo inferior por dos largas puntas. Realizado en terciopelo de color rojo cardenal, el color litúrgico de Pentecostés, está bordado con hilos plata con un bordado muy plano, consistente en una bella guirnalda entrecruzada, que bordea todo el estandarte y el óvalo de la Virgen. En la parte superior del óvalo lleva bordados en el mismo material el sol y la luna, y en la inferior los anagramas de AVE MARIA, rodeadas por guirnaldas de flores de ocho pétalos, surmontadas por corona real.

El centro lo ocupa una extraordinaria pintura de la Virgen del Rocío, la más antigua que se conoce de la citada imagen, que aparece vestida de reina, según la moda de la corte española del siglo XVI. El vestido, con jubón tieso, falda cónica, llamada basquiña y muy acampanada,  es de color verde esmeralda, bordado con roleos de acanto en oro y flores blancas. Cuenta con gran espacio vertical, o eje central, y orla de de la falda cónica repletos de bordados en oro. Su cabeza aparece cubierta con un tocado o cofia que es el antecedente del posterior rostrillo. Se adorna con las antiguas ráfagas llamadas de plato y los atributos reales de la Virgen, corona, cetro y media luna, están pintados en color de plata, mientras los del Niño Jesús, corona, cetro y orbe son de oro. La pintura se acompaña de un paisaje ideal donde aparecen la primitiva Ermita, una serie de personajes, curiosamente vestidos con ropajes renacentistas, un largo pilón para abrevar el ganado y una serie de carros. Sobre la peana de la Virgen en una rocalla de época posterior lleva la dedicatoria del donante con la siguiente leyenda: “SE HISO ESTE RETº. DE N. S. DEL ROSIO Y SE BORDO EL SINP. SIENDO HERMANO MAIOR JVAN PONZE A DEVOCION SUIA Y DE VARºS DEVºS”. Esta extraordinaria pintura, la más antigua que se conserva de la Virgen del Rocío, de acaba y minuciosa técnica, casi miniaturista, ha sido atribuida por algunos autores a los primitivos flamencos españoles del siglo XVI. El donante parece ser Juan Ponce de León, conquistador castellano de Puerto Rico en 1508, descubridor de la Florida, llamada así por ser las fechas de Pascua florida de 1512, y que murió en la Habana en 1521. Está enterrado en Puerto Rico.

A lo largo de su dilatada historia el este singular Simpecado ha sufrido varias restauraciones. Las más recientes se han producido en 1979, que fue realizada por la gran bordadora manriqueña, medalla nacional de Bellas Artes, doña María de los Ángeles Espinar y fue costeada por el Hermano Mayor de aquel año, don Juan Márquez Fernández. En ella se le sustituyó además la vara de plata del Simpecado realizada por la orfebrería de Manuel de los Ríos. Y la última en el 2001, que fue efectuada bajo la dirección del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Hoy día, este primitivo Simpecado del siglo XVI, es una de las piezas más importantes del Museo del Camino del Rocío de Villamanrique de la Condesa.El Simpecado más antiguo del Rocío se creó para peregrinar hasta la aldea del Rocío y recibir culto en la Real Villa, tanto en la antigua parroquia manriqueña como en el convento de Santa María de Gracia. Desde el año 1766, al hacerse el “Simpecado nuevo”, nació en Villamanrique la costumbre de dar culto al “Simpecado viejo” en la Casa del Hermano Mayor, donde se adornaba la mejor habitación de la casa, convertida en capilla provisional, que duraría un año. Esta entrañable tradición se mantuvo hasta el año 1972 en que la Hermandad construye su Casa-Hermandad sobre el solar de la antigua Ermita de Santiago. Actualmente, desde su restauración por el IAPH el Simpecado primitivo permanece en urna especial climatizada para ser contemplado por los rocieros en el “Museo del Camino del Rocío”.

2. SIMPECADO DE 1766


La segunda joya de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa y de su “Museo del Camino del Rocío” lo constituye el soberbio Simpecado de 1766. Se trata de un Simpecado de estilo barroco-rococó, de formas muy movidas, confeccionado en terciopelo rojo, el color litúrgico de Pentecostés y de la propia Hermandad, y  chapado en finísimas láminas de plata de ley traída de las Indias. Su parte central, enmarcada en una rocalla de plata cincelada formando una corona de laurel, la ocupa una sensacional pintura de la Virgen del Rocío, orlada por una corte de trece angelitos que portan símbolos bíblicos. La Virgen aparece vestida con un traje de color verde pastel con bordados de oro en la saya y mangas y en el traje del niño.   Los atributos de la Virgen, corona, media luna y ráfagas de puntas son color de plata, mientras los del Niño son de color de oro. Estas ráfagas de punta le fueron regaladas a la imagen de la Virgen del Rocío por el canónigo de la catedral de Sevilla, Tello de Eslava, en 1756. El Simpecado se sostiene sobre una vara de plata rematada en bellísima cruz barroca. En la base de la cruz aparece el punzón del orfebre Juan Ruiz. La pintura de este Simpecado, de extraordinaria factura, representa a la Virgen del Rocío rodeada de una corte de trece angelitos, se atribuye al gran pintor Domingo Martínez, discípulo de Murillo y autor de los frescos del Palacio de San Telmo, tan ligado desde siempre a Villamanrique de la Condesa.

Este Simpecado de 1766, junto con dos varas de plata las costeó don Bernardo María Lasso de la Vega, según reza la siguiente inscripción: ”ESTªs UAªs LASCOº Dn BERNdº MARIA LASSO D LA UEGA FAMIª DEL Stº OFICIO SIENDO ALCALDE D LA HERMd DEL ROCIO D VILLA MANRIQUE AÑO D 1766”. A lo largo de sus más de doscientos años este Simpecado de 1766 de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, es el más antiguo que peregrina cada año a la aldea del Rocío y ha sido restaurado varias veces. Las más recientes han tenido lugar en 1963, que fue costeada por doña Pilar Rufino y la de 1988 que lo fue por don Diego Gallego Jurado, a la sazón Hermano Mayor de la Hermandad. En la última restauración de 1988 se retocó también la pintura por la restauradora doña Ascensión Ferrer.



3. DOS VARAS DE PLATA DE 1766.

 
Posee la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa las dos varas o insignias más antiguas que se conservan en el Rocío. Se trata de dos insignias rematadas por la imagen de la Virgen del Rocío, de extraordinaria belleza y factura , en plata de ley. Están labradas a mano y llevan la siguiente inscripción: ”ESTªs UAªs LASCOº Dn BERNdº MARIA LASSO D LA UEGA FAMIª DEL Stº OFICIO SIENDO ALCALDE D LA HERMd DEL ROCIO D VILLA MANRIQUE AÑO D 1766”. Estas valiosas insignias están permanentemente colocadas al lado del Simpecado de 1766 en el retablo neobarroco que, en la parroquia de Santa María Magdalena de Villamanrique de la Condesa, posee la Hermandad.
 









4. CARRETAS DE MADERA.

La Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, pionera en todas las cosas del Rocío, fue la primera hermandad que construyó una Carreta-Templete para portar su Simpecado hasta la aldea del Rocío. Ignoramos cómo debió ser esta primitiva carreta del Simpecado manriqueño, pero por la pintura del Simpecado del siglo XVI podemos observar que se trataba de una Carreta adornada sencillamente con unos arcos, a los que se añadirían adornos florales.

No sería hasta el siglo XVIII cuando  la Hermandad del Rocío de Villamanrique creó la primera Carreta del Simpecado, llamada de “Cajón”. Se trataba de un templete, levantado sobre seis columnas de orden corintio, que sostenían seis arcos de medio punto y rematados en su parte superior por gran cornisa. La parte delantera del templete, hasta la segunda columna, era el lugar privilegiado para portar el bendito Simpecado, con capacidad suficiente para colocarle todo tipo de flores y velas; y la parte trasera, compuesta por el segundo intercolumnio, era el “cajón” propiamente dicho, de donde recibía el nombre este tipo de carreta, y que servía para guardar los enseres de la Hermandad durante el camino del camino del Rocío. Además de algunas pinturas de la época, existe una primera fotografía de la Romería del Rocío, perteneciente a los Duques de Montpensier en 1853, en que aparece este primer tipo de “Carreta de Cajón” de la Hermandad del Rocío de Villamanrique. Mucho mejor se aprecia este tipo de Carreta manriqueña en una fotografía de la Romería de 1919, año de la Coronación Canónica de la imagen de la Virgen del Rocío. En actualidad sólo la Hermandad del Rocío de Umbrete conserva su Carreta de Cajón, estrenada en 1910.

En el año 1932, siendo Hermano Mayor de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, don Antonio Velázquez Sánchez, regaló una nueva Carreta de madera, obra del gran ebanista manriqueño, don José Cabello, que se acoge ya a otro nuevo canon de Carreta-Templete rociera. Para su realización el afamado ebanista manriqueño se inspiró en las antiguas Carretas de Cajón de la Hermandad. Con seis columnas de capitel corintio sobre basa cuadrada adornada con altos relieves y fuste liso, cortado en el centro por una especie de doble flor de loto cerrada descansa el templete sobre seis arcos de medio punto peraltados y superados por una especie de cimacios bizantinos, que realzan aún más el peralte de los arcos. El espacio triangular entre los arcos, o enjutas, lo ocupan de nuevo unos altos relieves en forma de roleos de acanto, igual que los cuatro esquinas de la Carreta. La parte superior la ocupa una gran cornisa con dentellones y ovas y una crestería de madera dorada semejando escudos y flores lis. La Carreta de madera fue pintada de color blanco con algunos adornos de color rojo y el dorado de relieves, capiteles, basa y fustes de las columnas y los adornos de los intercolumnios o enjutas y la crestería. Finalmente el antiguo cajón para guardar los enseres de la Hermandad ahora ha quedado incorporado en el bajo lecho de la Carreta, cobrando mayor esplendor la nueva Carreta-Templete. Una de las señas de identidad de esta carreta de madera de la Hermandad Más Antigua del Rocío, igual que de sus predecesoras de cajón, son esas cortinillas de tela roja que penden del intradós de los arcos y que son únicas en la historia del Rocío. Durante el duro camino del Rocío para preservarla del polvo se cubría con unas cortinas de lona cruda que la hacían inconfundible entre todas las Carretas de las hermandades. Se estrenó en la Romería del año 1932, años difíciles de la IIª República Española, y la gran trovera y poetisa local, Josefa Reyes, "la Cuca”, compuso unas sevillanas, agradeciendo al Hermano Mayor, don Antonio Velázquez Sánchez su donación y que las manriqueñas fueron cantando este año a la entrada de su Hermandad en la aldea del Rocío, “Carreta de la Virgen diez mil reales,Antonio, el del camión, Dios se lo pague.¡Decidle vivas, Que ha dejado una obra“pa” toda la vida” Esta preciosa y singular Carreta de madera de la Primera Hermandad del Rocío estuvo peregrinando a la aldea del Rocío hasta el año 1971, treinta y nueve años de gloria, hasta que en 1972 se estrenó la actual Carreta de plata de la Hermandad. Felizmente conservada, hoy formará parte como pieza fundamental del Museo del Camino del Rocío.
 

5. CARRETA DE PLATA DEL SIMPECADO

 
En la actualidad la Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antigua Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Villamanrique de la Condesa posee una de las más hermosas Carretas de  plata que entran en el Rocío. Se trata de un precioso Templete rectangular, que sigue en sus formas el modelo tradicional de Cajón del siglo XVII de la Hermandad, que está montado sobre seis columnas con capiteles corintios y fustes tripartito con adornos en estrías, salomónico y clásico. Sobre las columnas descansan seis arcos de medio punto, que se adornan con colgaduras o cortinillas de plata caladas con fondo rojo. La parte superior termina en cornisa clásica con ovas y remata con gran crestería de escudos y angelitos. En la parte frontal lleva el escudo de la Hermandad y en la posterior el escudo de Villamanrique reservándose los laterales para los escudo de las hermandades Ahijadas de Triana, Sevilla, Bollullos de la Mitación y El Puerto de Santa María. En los faldones primitivos llevaba además los escudos de las otras hermandades Ahijadas, que en el año 2006 le fueron sustituidos por otros motivos florales. En el faldón frontal delantero lleva un alto relieve del hallazgo de la Imagen de la Virgen del Rocío por el cazador manriqueño Goro Medina y en la trasera el escudo y leyenda de la fundación del Rosario del Rocío en 1887 por el Hermano Mayor de Villamanrique Francisco Bedoya Béjar. Para su realización en 1968 se pidieron a los orfebres sevillanos del momento una serie proyectos, que no gustaron a la Hermandad. Al final se decidió elegir el dibujo realizado por nuestro hermano, don Juan Márquez Fernández, quién se inspiró en la antigua Carreta de madera de 1932. Sobre este dibujo el gran orfebre Don Jesús Domínguez Vázquez trazó el proyecto definitivo. La obra tardó más de cuatro años en realizarla, pero que al finalizarla complació gratamente a todos los hermanos. La nueva Carreta de plata se bendijo solemnemente en Villamanrique, el día 22 de febrero de 1972, recorriendo todas las calles del pueblo entre el clamor general. Finalmente el sábado de Pentecostés, día 20 de mayo de 1972, hacía su presentación oficial ante la Blanca Paloma de las Marismas la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa con su nueva Carreta de plata. Presidieron tan señalado acto, S.M. la Reina Doña Sofía  acompañada de los Príncipes de Orleáns Bragança. Don Pedro y Doña Esperanza, así como de todo el pueblo de Villamanrique de la Condesa.
 

6. EL RETABLO DEL SIMPECADO.

En la actualidad, el bendito Simpecado de 1766 de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío, recibe culto y está expuesto a la veneración de sus fieles en el altar neobarroco de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Villamanrique de la Condesa. Pero no siempre fue así. Durante los siglos XVII y XVIII, en los libros de las Capellanías conservados en los archivos parroquiales de Villamanrique de la Condesa y de la Orden de Santiago de Villanueva del Ariscal, se recogen los deseos de algunos titulares de que “se les digan misas en el altar parroquial de la imagen de la Virgen del Rocío”. Según estos documentos podemos afirmar que, al menos desde el siglo XVII, se daba culto en altar propio a una Imagen de la Santísima Virgen del Rocío en la antigua parroquia, consagrada al culto como la actual, a Santa María Magdalena de Villamanrique. El primitivo templo parroquial manriqueño era de estilo mudéjar sevillano, construido sobre pilares, con cubiertas de madera y portada ojival de ladrillo, y según se recoge en los antiguos libros de bautismos parroquiales desde 1576, debió albergar el citado altar de la imagen de la Virgen del Rocío, junto con otros altares como el Mayor, el de cultos del Santísimo Sacramento, el de la Virgen del Rosario, y el de la Hermandad de Santa Vera Cruz. Se ignora, sin embargo, donde se ubicaba exactamente el susodicho retablo de la imagen de la Virgen del Rocío en el primitivo  templo parroquial manriqueño.

En el año 1800 el Conde de Altamira y Señor de la real villa, “con gran alborozo de todos los vecinos y autoridades locales manda derribar el edificio de la antigua parroquia de Santa María Magdalena”, que resultaba demasiado pequeño para albergar el aumento de población que por estas fechas había alcanzado ya Villamanrique de la Condesa. Durante el tiempo que duraron las obras del nuevo templo parroquial, las imágenes y objetos de culto de las hermandades manriqueñas pasaron al Convento franciscano de Santa María de Gracia, que haría las funciones de nueva parroquia. Pero las obras se dilataron más de la cuenta por falta de presupuestos y se hizo necesaria la intervención del administrador diocesano del Obispado-Priorato de las Ordenes Militares de San Marcos de la ciudad de León, al que seguía perteneciendo la parroquia de Villamanrique. Más tarde fueron necesarios, también, los generosos donativos, “debidos a la munificencia  de los Serenísimos Señores Duques de Montpensier” y de la propia Reina de España, Doña Isabel II, hermana de la Duquesa de Montpensier. Cuando al fin, con gran alborozo y fiesta general de toda la real villa, la nueva iglesia parroquial se abrió al culto el día 16 de enero de 1859, su inauguración fue presidida por el Conde de París, bajo dosel; Duque y Duquesa de Montpensier, la Infantita Isabel Francisca, futura Condesa de París y Señora de Villamanrique y el Príncipe, Don Luis Felipe, Jefe de la Casa Real de Francia. Componían el clero, el oficiante, Vicario de Villanueva del Ariscal; los presbíteros hijos de la villa, don Juan Díaz Vázquez, don Cristóbal Díaz Zurita, y don Francisco Díaz y el capellán de SS.AA.RR., don Miguel Arenas, junto a los párrocos de Aznalcázar e Hinojos. La nueva parroquia quedó exornada con los altares, que se encargaron al gran retablista y tallista, don Gabriel Astorga, Altar Mayor, del Sagrario o de la Hermandad de Vera Cruz, de la Soledad, San José, Virgen de la Granada, Virgen del Rosario y Virgen del Carmen.

El Simpecado de 1766 de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío quedó expuesto en una hornacina-armario, a los pies del templo de la nave del evangelio, donde posteriormente se colocó la escalera para el coro que regaló la Condesa de París. El 16 de agosto de 1932, festividad del patrón San Roque, el celebre Canónigo manriqueño, don Miguel Bernal Zurita, bendijo un nuevo altar-retablo para el Simpecado rociero manriqueño, quedando instalado en el mismo lugar del anterior, en la pared del coro, a los pies de la nave del evangelio. Este nuevo retablo guardaba las mismas formas y el estilo neoclásico de los que tallara el retablista Gabriel de Astorga en el siglo XIX, predominando la imitación de mármol blanco con adornos de panes de oro en capiteles, basas y cornisas. Su parte central la ocupaba una gran hornacina expositoria para el Simpecado y se remataba con un gran sol dorado. Durante muchos años fue característico el exorno floral del retablo del Simpecado con flores de talco y hojas de plata. Aquí permaneció expuesto a la veneración de sus fieles hermanos rocieros el bendito Simpecado manriqueño hasta el inicio de los años cincuenta del siglo XX, en que la Junta de Gobierno de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío encarga un nuevo retablo a los talleres de las Escuelas Salesianas de Sevilla, donándose el antiguo retablo a la parroquia de San Pablo de Aználcazar.

El nuevo retablo de la Virgen del Rocío se construyó, según los dictados del estilo neobarroco sevillano, en madera de cedro y sobre dorado con panes de oro sobre fondos de color rojo, el color litúrgico de Pentecostés y el propio de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío. Se erige sobre una mesa de altar dorada y adornada con el anagrama de María en su centro. La gran estructura del retablo se compone de un basamento, adornado por ocho altos relieves sobre fondo rojo, en el que descansan cuatro grandes columnas salomónicas doradas, con fustes decorados con relieves barrocos de pájaros y racimos de uvas y con los intercolumnios adornados con cuatro paneles rojos con relieves y otros dos relieves menores dorados. En el centro del intercolumnio se abre una gran hornacina-camarín con fondo rojo, donde se expone el bendito Simpecado de 1766. Sobre las cuatro columnas corren dos grandes entablamentos adornados, asimismo, cada uno por siete altos relieves sobre fondo rojo. Coronando todo el retablo aparece un gran semicírculo, dividido en cinco calles paralelas con altos relieves sobre fondo rojo que, enmarcan una Paloma de plata, que simboliza al Espíritu Santo, rodeada de rayos de sol rectos y curvos sobredorados. Rematando toda la obra retablística una orla de relieve dorada en cuyo centro se muestra el escudo de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío. Este es el actual retablo neobarroco que la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío posee en la parroquia de Santa María Magdalena de Villamanrique de la Condesa, que fue inaugurado en el año 1956, siendo bendecido en un solemne acto por el Superior Provincial de los Misioneros del Corazón de María y futuro Obispo manriqueños de Humahuaca, Don José Márquez Bernal, C.M.F. Este nuevo retablo siguió ocupando el mismo lugar de los anteriores altares del Simpecado, a los pies de la nave del evangelio. Pero pasados unos años, en 1959, el retablo del Simpecado de 1766, fue trasladado a su actual ubicación, en la cabecera de la nave del evangelio, haciendo juego con el de la cabecera de la epístola, el retablo barroco de San Antonio, procedente del antiguo convento franciscano de Santa María de Gracia. Aquí recibe culto cada día y recibe las oraciones, no sólo de los hermanos de la Hermandad, sino de todos los peregrinos rocieros que cada fin de semana se dirigen andando a la bendita Ermita del Rocío.

7. LAS CASAS - HERMANDAD EN LA ALDEA DEL ROCÍO.

La Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, a lo largo de su dilatada historia, ha contado al menos que sepamos documentalmente, con dos Casas-Hermandad en la aldea del Rocío. En un principio, y como era costumbre, las hermandades del Rocío acamparon durante siglos alrededor de la Ermita. Eran acampadas de carretas y animales arremolinados, que permanecían reunidos los días de la Romería. Esta ancestral costumbre la guardaron las hermandades rocieras hasta el año 1758 en que el Concejo y Regimiento de la villa de Almonte decide intervenir en la aldea y organizar esta acampada de las hermandades. Unos años más tarde, la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique, en el año 1765, siendo “Alcalde” o Hermano Mayor de la misma, don Bernardo María Lasso de Vega, ese gran rociero que regaló además el Simpecado y las dos varas de plata de 1766, hace la siguiente petición al citado Concejo y Regimiento de la villa de Almonte: “Almonte, 7 de julio de 1765. Señor: Los hermanos de la Hermandad de Ntra. Sra. de el Rocío, sita en la villa de Villamanrique que abajo firmamos, por nosotros mismos y por los demás por quienes prestamos vos, y caucion, con el respeto que es debido comparecemos ante : V. S. y decimos que deseando, como deseamos, que el culto de tan Soberana Señora, no solo descaesca, sino que aumente en todo lo posible, tratamos de construir una casa de material para la cómoda habitación de la Hermandad y situarla en el distrito conveniente, que es entre la casa de Rota y la Higuerilla, para cuya fabrica y sin que impida camino alguno, se necesitan veinte varas de frente y espalda y cuarenta de largo, y también cortar algunas maderas que se necesitan para esta casa, como son toscas para la tablazón y paletes aznaos y planchas, y como quiera que a nada de esto se puede dar paso sin la expresa licencia y anuencia de V. Sª, tanto para el sitio como para las maderas lo ponemos en su superior consideración para que digne concederla, en cuya atención = Suplicamos a V. Sª se digne concedernos su licencia para todo lo referido, en lo que conseguiremos merced y será de el agrado y culto de la Virgen, en cuyo nombre se dirige esta súplica en la que esperamos obtener la gracia y licencia referida.



Firmado: Bernardo María Lasso de la Vega,     D. Domingo José de Agüera, Alcalde de laHermandad. Hermano Mayor. D. Antº Lopez Cattº.  D. Fernando Satariorento Solano D .Man. Alvarez de laVega. Miguel Toronjo. Analejo Gonzalez, Jud. Lopez. Andrés Brenes. El día 30 del mismo mes un informe del Síndico Procurador General, llamado Manuel Medina, responde a la petición de la Hermandad manriqueña diciendo que, si se concede la licencia, lejos de ser un perjuicio, “servirá de mucho adorno a dicho Rocío y hará más perpetua la memoria y cultos que se dé a la prenotada Imagen, por los referidos hermanos y cofrades”.

Finalmente el 4 de agosto el Concejo y Regimiento de la villa de Almonte contesta concediendo la licencia, pero que la Hermandad de Villamanrique “no pueda en ningún tiempo alegar en su terreno, de propiedad, pues ha de quedar, como al presente lo está sus materiales, maderas y solar con su terreno, a beneficio común, y no de otra forma se le concede el citado permiso de construir”. Por todo esto se deduce que a la Hermandad del Rocío de Villamanrique no se le permitió nunca la propiedad de esta primitiva casa, sino una especie de usufructo compartido. Así llegaríamos a la década de los años veinte del siglo XX en el que por fin, la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, contará con una casa de su propiedad en la aldea.

La Real Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa conoce en el año 1925 un gran auge y resurgimiento, gracias a una serie de personas y personajes importantes de la misma como S. A. R. don Carlos de Borbón y Orleáns, hijo del Infante don Carlos de Borbón y de la Infanta doña Luisa de Orleáns. El Príncipe don Carlos había heredado de sus augustos antepasados, a través de la Real Hermandad del Rocío de Villamanrique, una acendrada devoción a la Reina de las Marismas. Hermano de la Hermandad desde su nacimiento, el príncipe don Carlos, llegó a ser Hermano Mayor efectivo de su Hermandad de Villamanrique en el año 1925, emprendiendo una gran tarea de reestructuración y engrandecimiento de la misma, entre las que se encuentra la redacción de unas nuevas Reglas.

Así llegamos al año 1927 en el que se produce un hecho trascendental, la donación que hace de una casa, en el Real de la aldea del Rocío, propiedad de don José  Ruiz Vázquez, a la Real Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa. Don José Ruiz Vázquez fue un gran cofrade y rociero que había sido Tesorero de la Hermandad de la Santa Vera Cruz en 1913 y Hermano Mayor de la Hermandad del Rocío en varias ocasiones, en los primeros años del siglo XX. Ante la perentoria necesidad de ver a su Hermandad sin casa en la aldea del Rocío, procedió a ceder la suya propia, durante algunos años. Viendo que no se solucionaba favorablemente el tema, y en contra de la opinión de algunos familiares suyos, donó graciosamente y para siempre su casa en el Real del Rocío en el año de gracia de 1927.

Pasados unos años, en 1932, el Hermano Mayor de la Hermandad, don Antonio Velázquez Sánchez, otro gran rociero que este mismo año regaló a la Hermandad una nueva Carreta del Simpecado, que todavía hoy se conserva, y que era familiar de don José Ruiz Vázquez, rogó a éste que hiciere algún documento acreditativo en el que constase la donación de la casa a la Hermandad del Rocío de Villamanrique. Para tal documento, por parte de don José Ruiz Vázquez, la Hermandad prefirió que constase, a efectos administrativos y económicos, una cantidad concreta de lo que por entonces pudiese costar una casa en la aldea del Rocío y así figurase al efecto como una compra- venta de la susodicha casa.

Y el 28 de octubre de 1932 el propio don José Ruiz Vázquez, en documento privado que se conserva en los archivos de la Hermandad (Doc. Registro de Entrada nº 1, de 28 de octubre de 1932), extendió el siguiente documento: “Por el presente documento declaro yo, José Ruiz Vázquez, de estos vecino, mayor de edad, casado y propietario, que ha siete años vendí a la Hermandad de la Virgen del Rocío de esta villa una casa habitación, situada en la aldea del Rocío, término municipal de Almonte, en la explanada del Real, con once metros de frente por setenta y tres metros cuarenta centímetros de fondo, que linda por la derecha de su entrada con Clemente Ortega, vecino de Pilas, por la izquierda con Pedro(espacio en blanco),vecino de Almonte y por el fondo con el lago llamado la Madre. Que la expresada casa la vendí en precio de tres mil quinientas pesetas, que tengo percibidas y de cuya renta le extendí documento privado por carecer de título y teniendo conocimiento por el Hermano Mayor actual, don Antonio Velázquez Sánchez, de que el expresado documento se ha extraviado y con el fin de que dicha Hermandad pueda siempre acreditar la posesión de la expresada casa, autorizo el presente que firmo en Villamanrique, a veinte y ocho de octubre de mil novecientos treinta y dos. Firmado:José Ruiz Vázquez.

A partir de estas fechas, la Casa-Hermandad del Rocío de Villamanrique en la aldea, ha sufrido varias modificaciones. La Primera tuvo lugar unos años después de la donación de la vivienda a la Hermandad, y en la que la Junta de Gobierno de estos años, presidida por don Antonio Díaz, emprendió su reedificación desde los cimientos para transformarla en una auténtica Casa-Hermandad.

Existen datos curiosos sobre estas obras en la Casa-Hermandad del Rocío, que la hija del Hermano Mayor de entonces, doña María Pepa Velázquez Sánchez, me contaba personalmente. Estaban todos conformes en construir el nuevo edificio a dos aguas y en la misma dirección que la Ermita de la Virgen y que los palos para la techumbre de la casa los donó el propio Presidente de la Hermandad, don Antonio Díaz. Se hizo la obra entorno a un gran salón, a modo de patio central, en cuyo cuerpo superior, rodeado por una verja de madera, se habilitó el lugar de descanso nocturno para todos aquellos peregrinos que no tenían donde quedarse. Exteriormente, se levantó una gran fachada, que destacaba entre todas las viviendas del entorno, constituidas por chozas, y en las que se abrían en su parte inferior la puerta y dos grandes ventanas y en la parte superior tres balcones de antepecho. El color elegido para las paredes fue el blanco de la cal y para los zócalos y enmarque de puertas y ventanas el azul de los Borbones, que desde antiguo lucían en el Palacio Real de Villamanrique.

La Casa-Hermandad de Villamanrique en la aldea del Rocío conoció una gran reforma en los años setenta del siglo XX, en cuya fachada principal se le abrió una capilla para acoger la nueva Carreta de plata y se construyeron una serie de habitaciones, ya que hasta la fecha sólo contaba con un gran salón, sobre el que se abría un segundo cuerpo de madera a modo de triforio, donde dormían de noche gran cantidad de hermanos. Otra reforma importante se le hizo a esta casa-Hermandad a principios de los años ochenta en que se le labró una alta espada con campana y escudo. El proyecto de la obra fue idea de don Juan Márquez Fernández, que si inspiró en la espadaña que el gran arquitecto Juan de Oviedo, trazara en 1608 para el convento franciscano de Santa María de Gracia, y que fue realizado por el maestro albañil manriqueño, don Manuel Domínguez Bejarano. En la espadaña se colocó un gran escudo de azulejos de la Hermandad, realizado en la cerámica Alfaqueque de Sevilla y una gran cruz de forja obra y regalo de "Manolito el de Almonte". A finales de los años noventa del siglo XX, siendo Presidente de la Hermandad, don Manuel Zurita Chacón, se derribó la antigua edificación para levantar la actual Casa-Hermandad, cuyos planos son obras del arquitecto manriqueño, don Javier Carrasco Sáinz .

8. LA CASA MUSEO.

El lugar que ocupa la actual Casa-Hermandad y futuro Museo del Camino del Rocío es uno de los solares más antiguos  e interesantes de la antigua villa de Mures, pues se ubica en el mismo lugar donde se hallaba la antigua Ermita de Santiago, primer templo cristiano de la villa, que fue levantado tras la conquista cristiana de la misma por los caballeros de la Orden de Santiago en el año 1253. Esta antigua Ermita de Santiago ocupó un puesto destacado en la villa de Mures durante toda la edad media como centro religioso y social, desde donde los caballeros de la Orden de Santiago impartían servicios de caridad cristiana y asistencia religiosa. Se ubicaba la Ermita hacia los medios de la llamada “calle Ermita de Santiago”, rotulada así por los propios caballeros de la Orden por conducir esta calle hasta la propia Ermita.

Existieron en la antigua villa de Mures hasta tres calles dedicadas al Apóstol y Titular de la Orden de Santiago, la ya mencionada “calle Ermita de Santiago”, actual calle Santiago; “calle de la Encomienda de Santiago”, actual calle Encomienda y “calle Concejo de Santiago”, actual calle Concejo. La primitiva Ermita de la Orden de Santiago se levantaba a las afueras de la población y delante de su puerta iba colocada una cruz, especie de cruceiro gallego, que se llamó “Cruz del aculadero”. Todavía esta zona que hoy ocupa la actual plaza del Tamborilero” se le conoce como el aculadero.

No hemos podido encontrar cuándo pudo desaparecer este primitivo templo manriqueño. Particularmente pensamos que pudo ocurrir a medida que la Orden de Santiago fue perdiendo importancia en Mures y se creó el marquesado de Villamanrique. Lo cierto es que no ha llegado hasta nosotros ninguna imagen, ni representación del Apóstol Santiago, a pesar de la considerable devoción que debió contar en el pueblo y entre los caballeros de la Orden, ya que le dedicaron hasta tres calles en la villa. Solamente en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena se conserva un cuadro de Santiago a caballo, como luchador en la batalla de Clavijo, que quizás pudiera explicar su pertenencia a la Orden de Santiago. Perdida la memoria de la antigua Ermita de Santiago, se construyeron en lugar una serie de viviendas, cuyo plano apenas si ha sido alterado por el tiempo, conservándose a través de los siglos solamente una Cruz, llamada del aculadero ubicada en la fachada principal de una de estas viviendas.

En torno a los años sesenta del siglo XX, la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío, acomete la idea de realizar una nueva Carreta de plata para el Simpecado, que sustituyese la antigua de madera construida por el maestro José Cabello y donada por el Hermano Mayor, don Antonio Velázquez Sánchez en 1932. Ante esta eventualidad de contar con un preciado templete de plata, la Hermandad buscó un lugar digno donde quedase depositado durante todo el año. Hasta entonces, y desde hacía varios siglos, la Carreta del Simpecado manriqueño se guardó primero en las antiguas dependencias del convento franciscano de Santa María de Gracia y posteriormente en las del colmado, propiedad de la familia Márquez, miembros de la Junta de Gobierno por esas fechas.

La Junta de Gobierno de la Hermandad, presidida por don José Solís Bayard, buscó por todo el pueblo el que sería lugar privilegiado que albergarse la futura Casa-Hermandad y capilla para la Carreta del Simpecado. El destino llevó a estos hermanos de la Junta de Gobierno de la Hermandad a dirigirse a una de las viviendas construidas sobre el antiguo solar de la Ermita de Santiago, que aún mostraba en su fachada la famosa cruz del aculadero. En esta casa se instaló la primera Casa-Hermandad, donde se celebraban las sesiones de la Junta de Gobierno. El párroco don Manuel Lora Pérez proporcionó a la casa una mesa, sillas y unas antiguas cajoneras parroquiales, donde se depositaron los enseres de la Hermandad y la imagen de Santa Teresita de Lisieux perteneciente a la parroquia, que la verdad pintaba muy poco en la Primera  Hermandad del Rocío. Junto, se labró una pequeña capilla donde quedó expuesto en la Carreta de madera el bendito Simpecado del siglo XVI, que hasta estos momentos iba cada año a la casa del Hermano Mayor correspondiente, quién dedicaba su mejor habitación para cobijarlo. Durante muchos años el citado Simpecado del siglo XVI estuvo expuesto en casa del Presidente de la Hermandad, don José Solís Bayard, ubicada ésta en la calle Párroco Fernández Santiago, antigua calle de la Iglesia. En los años ochenta del siglo XX, siendo Presidente de la Hermandad, don Juan Márquez Fernández, se compró la casa aneja, perteneciente a la familia de María Márquez Silverio, pudiéndose de esta forma ampliarse las dependencias de la Casa-Hermandad. En el año 1987, SAI. y R., Don Pedro de Orleáns-Bragança, inauguró un artístico azulejo conmemorativo de la Fundación del Rosario del Rocío por el Hermano Mayor manriqueño, Francisco Bedoya Béjar en 1887, copia del que existía en la antigua Ermita del Rocío, que se colocó encima de la ventana por donde se mostraba la Carreta y el Simpecado.

Muchos años después, la Junta de Gobierno presidida por don Manuel Zurita Chacón, emprendió la gran tarea de la construcción de una Casa-Hermandad nueva, que albergase también las nuevas dependencias del Museo del Camino del Rocío. Tal proyecto de obras se le encomendó al arquitecto manriqueño y hermano de la Hermandad, don Javier Carrasco Sáinz. Han sido más de cuatro años los que han durado las obras del Museo en los que los enseres de la Hermandad fueron guardados en dependencias municipales y en domicilios particulares de los miembros de la Junta. Las obras de la nueva Casa-Hermandad-Museo del Camino del Rocío, en colaboración con nuestro Excelentísimo Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, se han desarrollado en tres distintas fases, la construcción propiamente dicha, el acondicionamiento y adecuación del espacio y el montaje de la Casa-Hermandad y del propio del Museo. Las obras transcurrieron durante el mandato de la Junta de Gobierno, presidida por don José Gallego Márquez. Durante el mandato de la actual Junta de  presidida por don Juan Márquez Fernández, se ha completado el acondicionamiento de la Casa-Hermandad. Se han amueblado el Salón de Juntas y las dependencias de Presidencia, Secretaría y Tesorería, quedando pendiente el montaje del Museo del Camino del Rocío. La Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa ha ostentado, a lo largo de su dilatada historia, varias modelos de medallas rocieras. Esta veterana costumbre de que los rocieros de cada una de las hermandades portaran en sus pechos un símbolo representativo de su Hermandad se remonta al menos al siglo XIX, en el que existían diez hermandades rocieras, Almonte y Villamanrique de la Condesa, Pilas, La Palma del Condado, Moguer, Sanlúcar de Barrameda, Triana, Umbrete, Coria del Río y Huelva.

9. LA MEDALLA DE LA HERMANDAD.

La Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa ha ostentado, a lo largo de su dilatada historia, varias modelos de medallas rocieras. Esta veterana costumbre de que los rocieros de cada una de las hermandades portaran en sus pechos un símbolo representativo de su Hermandad se remonta al menos al siglo XIX, en el que existían diez hermandades rocieras, Almonte y Villamanrique de la Condesa, Pilas, La Palma del Condado, Moguer, Sanlúcar de Barrameda, Triana, Umbrete, Coria del Río y Huelva. Durante todo este largo período de tiempo, la Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antigua Hermandad del Rocío, ha contado con varios tipos o modelos de medallas, además de utilizar, también, la tradicional medalla llamada “de pandereta”, usada por las demás hermandades rocieras. En unas medallas antiguas de la Hermandad aparecía la Virgen rodeada de motivos florales y en otras, colocada en su paso de salida procesional. Estas primitivas medallas estaban realizadas en aluminio y pendían de una cinta de color rojo, el color litúrgico de Pentecostés y distintivo de la Hermandad más antigua del Rocío. Existió un original modelo de medalla de plata, del que se conservan solamente dos o tres ejemplares, que guarda el tradicional modelo de “pandereta”, pero con la curiosa leyenda de “Ntra. Sra. del Rocío, Patrona de Villamanrique”.

En el año 1919 se produce un gran acontecimiento en la historia del Rocío, la Coronación Canónica de la imagen de la Santísima Virgen. Para conmemorar tal efeméride, SAR. la Condesa de París y Señora de Villamanrique, de la que tomó el nombre “de la Condesa”, mandó realizar a un orfebre sevillano una nueva medalla rociera que, pendiente de un lazo rojo, regaló a todos los trabajadores del Palacio. Esta nueva medalla tuvo una gran aceptación, no sólo entre los trabajadores de palacio para quienes fue acuñada, sino para todo el pueblo de Villamanrique. Por ello, la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío, reprodujo este modelo de medalla a mayor escala para uso de sus hermanos, siendo la primera Hermandad del Rocío que acuño un modelo exclusivo de medalla. Sobre un gran manto de armiño pendiente de una Paloma, representado al Espíritu Santo, aparece la imagen de la Virgen del Rocío con sus antiguas ráfagas de plato de la Coronación colocada sobre el paso procesional. Rodeando todo el relieve lleva la leyenda de “Ntra. Sra. del Rocío”. Este antiguo modelo de medalla es el que, en la actualidad, se les entrega como homenaje a los hermanos que cumplen cincuenta años en la Hermandad.

Pero sería en los años cincuenta del siglo XX cuando la Junta de Gobierno de la Hermandad Primera y Más Antigua del Rocío manda acuñar un tipo exclusivo de medalla para sus hermanos, que es el que siguen portando en la actualidad todos sus hermanos. Este nuevo modelo de medalla fue ideado por el Secretario y Tesorero a la sazón de la Hermandad, don José Márquez González y don Juan Márquez González, respectivamente y realizado en los famosos talleres de orfebrería “Sanchís” de Valencia. La nueva medalla se inspira fidedignamente en la antigua de la Condesa de París del año 1919, pero con algunas variantes. Pende de un cordón rojo y lleva en su anverso, en relieve, la imagen de la Virgen del Rocío exenta sin el paso ni la leyenda, embutida en un pabellón real timbrado donde la Paloma ha sido sustituida por gran corona real cerrada, como homenaje a la primera Hermandad rociera que ostentó tan preciado título. Como novedad en el reverso de la medalla, sobre el mismo pabellón y timbre, se añade el escudo de la Hermandad de la época, inspirado en el propio escudo de la real villa y original de los mismos autores. De este modelo se mandaron hacer medallas en tres tipos distintos de metal, aluminio, latón plateado y plata.

Muchos años después, en 1985, con motivo de la concesión del Título de Imperial por parte de SAI y R. Don Pedro de Orleáns-Bragança y en 1987, para conmemorar el primer Centenario de la Fundación del Rosario del Rocío por el Hermano Mayor manriqueño, Francisco Bedoya Béjar, el Presidente de la Hermandad, don Juan Márquez Fernández incorporó a la medalla el antiguo escudo de la Hermandad, que lleva embutido dos escudos ovalados y acolados, el de la izquierda presenta el blasón de los Borbones con tres flores de lis bien ordenadas, dos arriba y una abajo, y en el de la derecha, el escudo de armas de la real villa, tipológicamente medio partidas y cortadas, primero, en campo de plata, una banda de sable (negro) y puesta en orla brochante sobre el todo, una cadena de oro de veinticuatro eslabones, otro con cadenas y el anagrama de los fundadores de Villamanrique A de Álvaro Manrique de Zúñiga y B de Blanca Enríquez y tercero de azur (azul), una flor de Lis en oro, símbolo de la casa de Borbón. Entre ambos, se sitúa un tercer escudo, de tipo francés, sirviéndole de timbre, que es el escudo de armas de la casa Imperial de Brasil, donado por SAI. y R. Don Pedro de Orleáns-Bragança. Los tres escudos quedan encerrados dentro de un gran un rosario del que pende, en punta, una cruz y el anagrama de María, como homenaje a la Fundación del Santo Rosario del Rocío por el Hermano mayor de la Hermandad, Francisco Bedoya Béjar.

El conjunto de blasones recuerdan acontecimientos de gran relieve para la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío. Así el primer blasón de las flores de Lis borbónicas señalan que la Familia Real Española conoció el Rocío a través de Villamanrique de la Condesa, siendo la primera Hermandad rociera que ostentó el título de Real y de la que son sus Hermanos Mayores Honorarios los Reyes de España, los Duques de Montpensier, los Príncipes de Asturias, la Infanta Doña Elena, la Condesa de Barcelona, los Príncipes de Orleáns-Bragança, Don Pedro y Doña Esperanza y el Príncipe, Don Caros de Borbón y Orleáns que además es Hermano Mayor Perpetuo. Las armas Imperiales de los Príncipes de Orleáns-Bragança, Don Pedro y Doña Esperanza, demuestran que fueron Hermano Mayor Honorario y Camarera de Honor respectivamente de la Hermandad más antigua del Rocío, a la que acompañaron y presidieron por espacio de más de cincuenta años. Finalmente, el gran Rosario evoca la Fundación, en el año de 1887, del Gran Rosario del Rocío por el Hermano Mayor de la Hermandad de Villamanrique, Francisco Bedoya Béjar.

10. ESCUDOS

La Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antigua Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Villamanrique ha contado a lo largo de su dilatada historia de varios siglos de existencia  con distintos tipos de escudos. Como muchas hermandades marianas de nuestra Archidiócesis, el sigilo representativo de nuestra Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío fue durante muchos años el anagrama de María, surmontada por gran corona real que, como primera Hermandad del Rocío que ostentó el título de Real, le corresponde. Más tarde fueron apareciendo otros sellos representativos y exclusivos de la misma. En el año 1925, siendo Hermano Mayor S.A.R. don Carlos de Borbón y Orleáns, se confecciona y borda el artístico Banderín llamado de la Casa Real. En su centro lleva bordado en realce y oro el antiguo escudo de la Hermandad compuesto por dos óvalos acolados, representando dos de las entidades más importantes para Villamanrique de la Condesa, la Casa de Borbón, en la persona de los Duques de Montpensier, y la de la real villa manriqueña, y rodeados por la leyenda, “Real Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Villamanrique”. Surmontando los dos óvalos, el anagrama de María con gran corona real cerrada.

En los años cincuenta del siglo XX, después de la guerra civil española, siendo Secretario, don José Márquez González y Tesorero, don Juan Márquez González, la Hermandad adopta una nueva modalidad de escudo, tomado del propio escudo de armas de la villa y del que son autores estos mismos señores. Tipológicamente, medio partido y cortado, el escudo de Villamanrique de la Condesa lleva, primero en campo de plata una banda de sable (negro) y, puesta en orla brochante sobre el todo, una cadena de oro de veinticinco eslabones; segundo, de plata, el anagrama A de Álvaro Manrique de Zúñiga y B de Blanca Enríquez, primeros marqueses de Villamanrique, en otra cadena con la misma deposición anterior; y tercero, de azur, (azul), una flor de lis de oro, símbolo de los Borbones y al timbre corona real cerrada. Sin embargo en 1956, cuando se hace el nuevo retablo neobarroco del Simpecado en la iglesia parroquial, se vuelve a colocar en su frontispicio superior el antiguo escudo real de los dos óvalos, Con esta dualidad de escudos se mantendrá la Real Hermandad hasta los años sesenta, en que siendo Presidente, don Diego José Muñoz, se hizo una nueva adaptación del escudo, que posteriormente se colocó en la nueva Carreta de Plata. Posteriormente en los años ochenta, el Secretario de la Hermandad, don Juan Márquez Fernández realizó una nueva adaptación del mismo escudo.

Entre todos los títulos y dignidades que, a los largo de los siglos, ha ido incorporando la Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, uno de los que ostenta con más orgullo es el de Imperial, otorgado por S.A.I y R., don Pedro Orleáns Bragança, Hermano Mayor Honorario y heredero al trono imperial de Brasil, el 8 de noviembre de 1985 en su Palacio de Grao-Pará, en Brasil. Para conmemorar este importante título e incorporarlo al escudo el Secretario de la Hermandad, don Juan Márquez Fernández, pintó en lienzo un nuevo escudo, que aún hoy sigue utilizando la Hermandad, incorporándosele el escudo imperial de Brasil. Asimismo pintó este escudo para el nuevo Libro de Reglas.

Para conmemorar el Iº Centenario de la Fundación del Santo Rosario del Rocío en el año 1887 por el Hermano Mayor de nuestra Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío, Francisco Bedoya Béjar, se compuso en 1987 un escudo para sellar los documentos que se redactasen durante la celebración de tan excepcional acontecimiento. Sobre un círculo central aparecen en grandes caracteres las fechas de 1887 y 1987, alusivas a la fundación y Centenario de tan gran efeméride rociera. Rodeando ambas fechas y ciñéndolas, un gran Rosario con la leyenda “Iº Centenario Rosario del Rocío”, alusivo al acontecimiento, y surmontándolo todo, una gran corona real cerrada.

El escudo actual de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío se compone de una gran corona real cerrada de la que pende en pabellón rojo un manto de armiño, que sirve de campo a todo el escudo. Su interior y parte central la ocupan dos óvalos acolados; el de la derecha representa el escudo de la Casa de Borbón, adquirido de los Duques de Montpensier, compuesto por tres flores de lis bien ordenadas y rodeado en su cuarto superior izquierdo por banda roja; y el de la derecha representa el escudo de armas de la real villa de Villamanrique, anteriormente descrito. Surmontando ambos óvalos se incorporó el escudo de la Casa Imperial de Brasil por la donación del nuevo Título de Imperial, otorgado por S.A.I. don Pedro de Orleáns-Bragança. Este escudo imperial de Brasil lo tomó el emperador dom Pedro I en el año 1822. Sus armas son: en un campo verde aparece la esfera armilar dorada y sobreimpuesta en una Cruz de la Orden de Cristo. La esfera está rodeada por 19 estrellas de plata en un círculo azul, que representan los estados de Brasil. Surmontando el escudo una gran corona imperial con diamantes. A ambos lados dos plantas de café y tabaco como emblemas de riqueza del imperio unidas en la parte inferior. Orlando todo el conjunto del escudo de la Hermandad y sobre el blanco armiño, aparece un Rosario con los cinco misterios gloriosos, en memoria de la Fundación del Santo Rosario del Rocío, que fundara el Hermano mayor de nuestra Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío, Francisco Bedoya Béjar, en 1887.

11. EL SIMPECADO DE LAS PEREGRINACIONES EXTRAORDINARIAS

Durante más dos siglos nuestra Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa sólo contaba dos Simpecados, el del siglo XVI, que donara don Juan Ponce de León y que hoy constituye la pieza principal de nuestro museo y el de 1766, que donara don Bernardo María Lasso de la Vega, Familiar del Santo Oficio. Pero en el año de 1986 se plantea en el mundo rociero la llamada “guerra de los Simpecados” por la que se obligaba a las hermandades del Rocío a llevar sus Simpecados en las peregrinaciones extraordinarias de invierno. Por nuestras Reglas y tradición teníamos marcado cómo debía llevarse el bendito Simpecado hasta la aldea marismeña, en su marco natural, que es la Carreta de la Virgen. Después de muchas y variadas vicisitudes la “cuestión” la resolvió nuestra Hermandad confeccionando un tercer Simpecado que, por la finalidad para la que fue confeccionado, se llamó de “las Peregrinaciones extraordinarias, o de las hermandades, porque en él van representados los escudos de las hermandades que ha amadrinado a los largo de su historia la nuestra. La confección se encargó al orfebre sevillano, Manolo de los Ríos, quién, en láminas plata, labró los escudos de la Hermandad de Villamanrique y los de las diez hermandades Ahijadas que, hasta la fecha, habían sido Amadrinadas por la nuestra. Como es tradicional se escogió para el tejido el terciopelo de color rojo, el color de Pentecostés. Gran cantidad de hermanas se ofrecieron para coser e ir confeccionando el nuevo Simpecado, cosa que se realizó por las tardes en las dependencias de nuestra antigua Casa-Hermandad, en la calle Santiago, 25.

Después de varias sesiones de intenso trabajo la tarea de cosido del Simpecado por parte de las hermanas quedó al fin concluida y sólo restaba unir al nuevo Simpecado la pintura de la imagen de la Virgen del Rocío. Esta pintura le fue encargada al Presidente de la Hermandad, don Juan Márquez Fernández, quién ya había realizado varias pinturas, como los escudos de la corporación y diversas convocatorias de culto y que gustosamente se prestó a ello, seguro de que sería una obra que quedaría para siempre en la Hermandad. El pintor se inspiró para esta obra en la pintura del antiguo Simpecado del siglo XVI de la Hermandad, a la que añadió tres detalles nuevos, a la derecha de la Virgen una representación del milagroso hallazgo de la bendita imagen de la Virgen del Rocío por el cazador manriqueño Gregorio Medina, a la izquierda una recreación de la Fundación del gran Rosario del Rocío por el hermano Mayor de Villamanrique Francisco Bedoya Béjar, en 1887 y en la parte inferior una vista de la Hermandad del Rocío de Villamanrique por la Raya Real camino del Rocío.

Concluida la obra del nuevo Simpecado se acordó, por parte de la Junta de Gobierno, el sacarlo por el pueblo, pidiendo casa por casa, para recoger donativos con que sufragar los gastos que había ocasionado su factura. El éxito de la operación y aceptación por parte del pueblo del nuevo Simpecado fue tan grande, que se obtuvieron beneficios para haber hecho incluso otro Simpecado más.

Por fin llegó el gran día de llevar el nuevo Simpecado hasta la aldea del Rocío, donde quedaría definitivamente depositado para presidir cada año la peregrinación extraordinaria que, el tercer domingo de febrero, realiza la Hermandad del Rocío de Villamanrique para postrarse ante las plantas de la Blanca Paloma de las Marismas. La fecha escogida no pudo ser más significativa y memorable que la del primer domingo del mes de octubre, mes del Rosario, del año 1987. En este año se cumplía el primer Centenario de la Fundación del gran Rosario del Rocío por nuestro Hermano Mayor, Francisco Bedoya Béjar. Y lo más importante fue que, a partir de esta memorable fecha, se institucionalizó que la Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antiguas Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Villamanrique de la Condesa realizara, cada mes de octubre, una nueva peregrinación andando hasta la aldea del Rocío, rezando durante el camino, los misterios del Santo Rosario. Para esta peregrinación de 1987 se llevaría andando el nuevo Simpecado hasta la aldea del Rocío. La verdad es que era una aventura y una incógnita cómo resultaría esta nueva forma de peregrinar hasta la Ermita de la Blanca Paloma, llevando andando y a pulso durante todo el camino un Simpecado del Rocío. Preocupaba a la Junta de Gobierno cómo responderían los hermanos ante este nuevo reto y llamada de la Hermandad. La verdad es que resultó todo un éxito y muchos hermanos se quedaron sin poder llevar, como era su deseo, el nuevo Simpecado durante un tramo del largo camino, porque siempre sobraron manos generosas y devotas que lo portaron. Y no importó ni la presencia de una leve llovizna que, por instantes, acompañó el peregrinar de estos esforzados rocieros manriqueños, que aún con más denuedo seguían firmes en su caminar.

El diario ABC de Sevilla del día 2 de octubre de 1987 recogía la noticia de la siguiente forma: “Villamanrique S. P. La Hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, primera en antigüedad, realizará una peregrinación extraordinaria andando hasta la aldea marismeña el próximo domingo, día 4 de octubre, con motivo del Año Santo Mariano. En esta peregrinación se portará un nuevo Simpecado de la Hermandad, que será bendecido en el Santuario durante la santa misa que se celebrará a la una del mediodía. El Simpecado ha sido confeccionado por las hermanas de la hermandad, con pintura de Juan Márquez Fernández y labor de orfebrería de los talleres de Manuel de los Ríos Navarro de Sevilla. La peregrinación partirá a las cinco de la mañana desde la plaza de España de Villamanrique”. Y así fue cómo a las cinco en punto de la mañana de aquel memorable domingo, día 4 de octubre de 1987, al repique jubiloso de las campanas y el estruendo incesante de los cohetes, el pueblo entero de Villamanrique se fue concentrando en la parroquia de Santa María Magdalena. Una vez reunidos, el Presidente de la Hermandad, don Juan Márquez Fernández, dirigió la palabra a los asistentes, dándoles las gracias y explicando el doble sentido de esta excepcional peregrinación, el conmemorar el Iº Centenario de la Fundación del Santo Rosario del Rocío por el Hermano Mayor de la Hermandad, Francisco Bedoya Béjar, y la bendición del tercer Simpecado de la Hermandad. A continuación el coro de la Hermandad entonó el primer misterio glorioso, cuyo rezo dirige el propio Presidente. Una vez finalizado el rezo de este primer misterio, entre las luces de los cientos de antorchas y el canto jubiloso de los peregrinos, el pueblo entero de Villamanrique se pone jubiloso en marcha hacia la bendita aldea del Rocío, portando jubiloso su nuevo Simpecado por las calles y plazas del pueblo.

Las antorchas habían sido confeccionadas durante semanas por una señora, descendiente de Villamanrique y vecina de Paterna del Campo, que las hacía de forma artesanal y desinteresadamente. Por casualidad supimos de su quehacer, y nos atrevimos a encomendarle la tarea de realizarlas. Sólo nos exigió el coste de los palos y la cera, necesarios para su confección les fuesen proporcionados por la Hermandad. Al final nos contó que su familia procedía de Villamanrique, de la familia de Felisa Ríos y que las había hecho con sumo gusto para su Hermandad del Rocío.

Según el programa previsto se hizo la primera parada del camino se hizo en la gasolinera de Gatos, donde se cubre el Bendito Simpecado de la Hermandad cuando va en su Carreta de plata, en la Romería del Rocío. Aquí el Presidente de la Hermandad, después de que el coro entonase el canto, dirigió el rezo del segundo misterio glorioso del santo rosario. Por fin se empezaron a vislumbrar las primeras luces del alba, aunque todavía no acaban de romper la oscuridad de la noche y las antorchas seguían cumpliendo a placer su cometido de iluminar el camino de los peregrinos. Así se continuó hasta la entrada de la Raya Real en la que se rezó con idéntica devoción el tercer misterio. A continuación una lluvia fina y delicada no quiso perderse ese precioso momento de ver caminar andando y rodeado de peregrinos un Simpecado rociero, y decidió caer suavemente sobre las cabezas y hombros de los caminantes manriqueños. Las camaristas de la Hermandad, Juanita Domínguez y Mari Paz Béjar, que lo tenían previsto todo, cubrieron el Simpecado con un plástico para protegerlo de la lluvia, mientras los peregrinos se disputaban cada tramo por portar el Simpecado. La lluvia supuso sólo un pequeño refrigerio, porque al instante salió de nuevo el sol esplendente, que tampoco quería perderse esta peregrinación tan singular.

Al arribar al Palacio del Rey, cargado de historia y de Rocío, se desgranan con la misma devoción el canto y el rezo del tercer misterio. El mismo rito se repite en el cuarto, que se cumplimenta sobre el puente del Ajolí, puerta y frontera mítica del Rocío. Finalmente el quinto y último de los misterios gloriosos se rezó delante de nuestra Casa-Hermandad en la aldea, entre el alegre repicar de la campanita de la espadaña, que volteando recibe alegre a los peregrinos. A la una en punto de la tarde se inició el santo sacrificio de la misa, bajo las plantas de la Blanca Paloma de las Marismas, que ofició el párroco y capellán de la Hermandad, don Francisco Muñiz Jiménez. La entrada del nuevo Simpecado en la Ermita del Rocío fue apoteósica y emocionante. Las palmas resonaban ensordecedoramente, en un rito que posteriormente ha quedado institucionalizado como tradición cada vez que el Simpecado de de la hermandad del Rocío de Villamanrique entra en la Ermita. El coro de la Hermandad amenizó la liturgia de la santa misa y, al ofertorio, se produjo el acto principal del día, la bendición del nuevo Simpecado de las Peregrinaciones extraordinarias o de las hermandades, de la Hermandad del Rocío de Villamanrique. La formula sencilla, pero llena de sentido cristiano y rociero que formulo nuestro párroco y capellán, fue refrendada por todos los peregrinos manriqueños que prorrumpieron con una fuerte ovación acompañada de los aplausos y vivas a Nuestra Madre del Rocío, a la Blanca Paloma de las Marismas y a nuestra Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío. Así se escribió este primer domingo de octubre de 1987 otra página gloriosa para nuestra Hermandad del Rocío, que yo con sumo gusto recojo para este Boletín. Este histórico día del 4 de octubre de 1987 quedó completado con una espléndida y entrañable convivencia de todos los hermanos en la Casa-Hermandad en la aldea del Rocío, que la celebraron con gran el júbilo y regocijo hasta bien entrada la tarde, conscientes de que habían llevado a cabo otra gesta brillante de la historia de nuestra Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antigua Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Villamanrique de la Condesa.

12. SIMPECADO DE 1999

Se trata del cuarto Simpecado que actualmente posee la Hermandad y se utiliza para el solemne Recibimiento Oficial de las Hermandades en Villamanrique que van camino del Rocío. El motivo de su confección se debió a que la joya del Simpecado más antiguo del Rocío del siglo XVI, que recibía a las hermandades desde hacía tiempo en los porches manriqueños, había sido restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (HIAPH) y debía ser guardado como pieza primordial del Museo del Camino del Rocío. El nuevo Simpecado es una réplica exacta del antiguo del siglo XVI, con la intención de que el peregrino que llegue a Villamanrique se encuentre con un Simpecado que le recuerde al antiguo. Está confeccionado sobre terciopelo granate de Lyon, de 200 x 130 cms. en forma de estandarte o bandera cuadrilonga, va cogido a con presillas a una barra de plata a modo de pendón y se remata en su extremo inferior por dos puntas simétricas. Fue bordado en hilos y motillas de plata de ley en los talleres de Benjamín Pérez, de Bollullos de la Mitación. El centro del Estandarte está ocupado por un óvalo de pintura al óleo de 53 cms. de eje mayor x 42 cms. de eje menor, obra de Juan Luis Aguado y la orfebrería de la barra y vara de plata, copia exacta de las del siglo XVI, es obra salida de los talleres de orfebrería Maestrante de Sevilla. Este nuevo Simpecado fue donado por el Hermano Mayor de la Romería de 1999, don José Salas Bursón y su esposa y se conservará durante el año expuesto en la Carreta de plata.





13. BANDERÍN DE LA CASA REAL.

Este banderín es una especie de pequeña bandera cuadriforme, que está confeccionado en terciopelo rojo y rematado en flecos de oro. En su centro lleva bordados en oro los escudos de la familia Borbón – Orleáns, a la izquierda y el antiguo escudo de la real villa de Villamanrique de la Condesa, a la izquierda. Surmantando los escudos aparece el anagrama de María y gran corona real. El la base porta la leyenda “RAL HERMANDAD DE NTRA. SRA. DEL ROCÍO DE VILLAMANRIQUE”. Fue bordado por don Juan Béjar y doña Micaela Reyes en septiembre de 1926. Este Banderín Real va sujeto a una vara metálica rematada en gran flor de lis y es portado en los actos oficiales por el representante de la Casa Real Española, cuando asiste a los actos del Rocío, tanto en Villamanrique como en la aldea. En su defecto, el Banderín es utilizado por el Presidente de la Hermandad.

Debido a la antigüedad del Banderín de Casa Real, la Junta de Gobierno decidió en el año 2014, realizar una réplica del mismo. Banderín realizado en los Talleres de María José Sánchez Espinar de Villamanrique de la Condesa, manteniendo la antigua vara con terminación en flor de lis.


14. BANDERÍN DEL HERMANO MAYOR.

 
Este otro banderín es igualmente una pequeña bandera cuadriforme, que está confeccionado en terciopelo rojo y rematado en flecos de oro. En el centro y bordados en hilos del mismo metal lleva el anagrama de María, surmontado de corona real. Rodeando todo el escudo lleva la leyenda: “REAL HERMANDAD DE NTRA. SAR. DEL ROCÍO DE VILLAMANRIQUE” Se desconoce la fecha de confección de este Banderín del Hermano Mayor pero se sabe que en 1929 fue restaurado por don Juan Miguel Béjar y doña Micaela Reyes. Este Banderín va sujeto a una vara de madera con casquetes de metal plateado con anagrama de María en la parte superior y es portado en los actos oficiales por el Hermano Mayor de la Hermandad, tanto en Villamanrique como en la aldea.

Debido a la antigüedad del Banderín de Hno. Mayor y su deterioro, los Hermanos Mayores de la Romería 2012 D. José Carlos Díaz Solís y Dña. Concepción Carrasco Moreno, con el beneplácito de la Junta de Gobierno, donan una réplica del mismo. Banderín realizado en los Talleres de María José Espinar de Villamanrique de la Condesa y vara y terminaciones en Talleres Orfebrería Andaluza. Manuel de los Ríos e hijos Sevilla. Quedando el antiguo para exposición de del Centro Etnográfico Camino del Rocío, de la Primera y Más Antigua Hermandad del Rocío de Villamanrique. Como anécdota reseñar que para la Romería 2012 y de forma excepcional se hizo uso de ambos banderines, portando cada uno de los Hnos. Mayores uno de ellos.
 


15. ESTANDARTE NUEVO

Este nuevo Estandarte fue realizado en el año 1999, viniendo a sustituir a la antigua Bandera-Estandarte de 1925, de la que conserva la vara de plata rematada por una gran flor de lis. Se utiliza en todos lo actos oficiales de Hermandad y preside actualmente las honras fúnebres de los hermanos fallecidos. Está confeccionado en terciopelo granate de Lyon, donado por nuestro hermano, don José Zurita Chacón, y bordado en oro con motivos de flores de lis y el escudo de la Hermandad en los talleres de Benjamín Pérez, de Bollullos de la Mitación. Se remata con un galón de flecos y cordón del mismo metal. El motivo central lo ocupa una pintura al óleo de la Virgen del Rocío, obra de don José Antonio Borrás Sosa, y la leyenda bordada en oro de “Regina Angelorum”.  16. INSIGNIA DE 1925 Es una insignia o vara de metal plateado que en su parte superior se corona por una imagen de la Virgen del Rocío de medio cuerpo dentro de un círculo que la enmarca. Fue confeccionada en 1925 y era gemela de otra desaparecida en la Romería del Rocío de 1969. Desde ese año no se lleva a la Romería.


17. ANTIGUA BANDERA DE LA HERMANDAD

Es una antigua bandera de raso rojo, en cuyo centro lleva bordado, en hilos de oro, el anagrama de María, surmontado de corona real y rodeado de la leyenda: “HERMANDAD DE NTRA. SRA. DEL ROCÍO DE VILLAMANRIQUE”. Era portada esta Bandera sobre gran vara de metal plateado y rematada en una gran flor de lis. Fue confeccionada en el año 1925.

 

18. CANDELABRO DE PLATA DE DOCE VELAS

Es un candelabro en forma de doble media luna con doce estrellas en la media luna inferior, montado sobre gran pié y una flor de lis. Se remata con gran corona real y el Espíritu Santo en forma de paloma. Fue realizado por el orfebre sevillano Fernando Marmolejo   en el año 1945 y fue costeado por el hermano don Juan Sánchez, el Veleto. Desde ese año peregrinó siempre a la aldea del Rocío en la Carreta de madera de la Hermandad.

19. DOS FAROLES DE PLATA REPUJADA

Se trata de dos faroles de plata repujada, que fueron realizados por el orfebre Fernando Marmolejo y costeados por los hermanos de la Hermandad, don Juan López Sánchez y don Juan Hernández en 1948.

20. CUATRO CANDELABROS DE PLATA

Forman un antiguo juego de cuatro candelabros de plata. El primer juego cuenta con pié triangular y un ángel sosteniendo los brazos del candelabro. Son del más puro estilo modernista y pueden fecharse en los primeros años del siglo XX. El otro juego de candelabros descansa sencillamente sobre una triangular. Este último juego fue donado por la hermana doña Isabel Díaz Díaz.

21. GUIÓN CON EL ESCUDO DE LA HERMANDAD

Guión realizado en terciopelo rojo, bordado en oro y pedrería y con los colores propios del escudo de la Hermandad. Fue confeccionado en el año 1972 por la gran bordadora manriqueña, Medalla Nacional de Bellas Artes, doña María de los Ángeles Espinar, bajo la dirección de doña Pilar Mencos.

22. JUEGO DE INSIGNIAS DE PLATA

Se trata de un juego de doce insignias propiedad de la Hermandad y destinado a los miembros de la Junta de Gobierno a quienes, según las Reglas, corresponde portarlas en las procesiones y actos oficiales. Fueron troqueladas por el orfebre sevillano, Manuel de los Ríos en 1982.

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