Hdad Rocío de Sevilla El Salvador

Año de amadrinamiento

1951

Breve Reseña Histórica

En el año 1917, D. Jun Luis de Cózar y Lázaro, llega como párroco a la de El Divino Salvador de Sevilla, antigua Colegial, procedente de Almonte (Huelva).

Por esta vinculación al citado pueblo de Almonte y por su gran devoción a la Santísima Virgen del Rocío, cuando en el año de 1918 lanza Muñoz y Pabón la idea de la Coronación Canónica de la Patrona de Almonte, D. Juan Luis de Cózar y Lázaro es designado Secretario de la Comisión de la Coronación. Y fue en la citada Parroquia de El Divino Salvador de esta ciudad donde tuvieron lugar todos los actos previos a dicha Coronación, que se realizó en la propia Aldea del Rocío en el año 1919.

Presidía los actos celebrados en Sevilla un cuadro de grandes proporciones que representaba a la Santísima Virgen del Rocío, obra del insigne pintor D. José García Ramos y que era propiedad de D. Juan Luis de Cózar y Lázaro y que, en la actualidad, y por donación de los herederos de D. Juan Luis se encuentra en la Iglesia Parroquial de la Magdalena de Dos Hermanas ( Sevilla ).

No cabe duda que este fue el primer chispazo que prendió en la Parroquia de El Divino Salvador, que inició una devoción a la Santísima Virgen del Rocío, y que, además, pasados unos años, entroncó con los más remotos orígenes de nuestra Hermandad.

Así, D. José Anastasio Martín, gran devoto de la Santísima Virgen del Rocío y su médico y amigo D. Antonio Leyva, donan a D. Juan Luis de Cózar y Lázaro la talla de una Virgen a imagen y semejanza de la que ya se rendía culto en la Aldea de las Marismas de Almonte.

D. Juan Luis de Cózar y Lázaro cuando deja la Parroquia de El Divino Salvador de esta ciudad, hecho que ocurre en el año 1927, ya había hecho donación de la citada Imagen de la Virgen al patrimonio de la parroquia, donde, y gracias a la Hermandad posteriormente creada, sigue recibiendo culto.

Y esta devoción se iba extendiendo dando origen a que allá por el año 1933, en el mes de septiembre, un grupo de devotos de la Santísima Virgen del Rocío entre los que se encontraba D. José Anastasio Martín, D. Emilio Pardo Bernal, D. José M. Delgado y D. Segundo de Montes Huidobro como primeros firmantes, elevan una respetuosa, cariñosa y razonada instancia al Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal-Arzobispo de Sevilla, a la sazón D. Eustaquio Ilundain y Esteban, en solicitud de la pertinente autorización eclesiástica, para crear en la citada parroquia de El Divino Salvador de Sevilla una Hermandad con el Título de Nuestra Señora del Rocío de Sevilla.

Dada por recibida la anterior petición en el Palacio Arzobispal, se procede a abrir el oportuno expediente de creación de una nueva Hermandad, con fecha 26 de septiembre de 1933 y número de protocolo 12866.

Después de salvar enormes dificultades de orden tanto técnico, eclesial como nadministrativo, después de tener que personarse los firmantes de la petición en el Palacio Arzobispal para ratificarse, después de solicitar del Sr. Cura Párroco del Salvador, en aquellas fechas D. Javier Lazo Moya, se consigue que el Ilmo. Sr. Vicario General del Arzobispado de Sevilla el Dr. D. Jerónimo Armario, visto el informe favorable del Ilmo. Sr. Fiscal Dr. D. Ángel Sánchez y Susillo, con la diligencia notarial correspondiente, del entonces Notario eclesiástico D. José Antonio Herrera, firma el Decreto De Erección Canónica en la Parroquia del Divino Salvador de esta ciudad, de una Hermandad con el título de Nuestra Señora Del Rocío De Sevilla, con tan sólo una cláusula muy especial, y es que esta Hermandad creada no estaba autorizada a realizar anualmente la peregrinación en Romería al santuario de Nuestra Señora del Rocío en el término de Almonte, en las fiestas de Pentecostés; este documento tiene fecha de 17 de febrero del año de 1934.

Tienen que pasar dieciséis años para que este deseo de todos los Hermanos de esta Hermandad del Rocío de Sevilla, pueda hacerse realidad. Y así, en el año 1950 un grupo de Hermanos apoyados con un entusiasmo digno de todo encomio por el entonces Cura Párroco del Divino Salvador D. Andrés Guillén Morales y la colaboración estrechísima de D. José María Doménech Romero, abogado del Ilustre Colegio de Sevilla, años después Hermano Mayor y hasta su fallecimiento Hermano Mayor de Honor, se propone revitalizar la Hermandad, ya que la devoción seguía creciendo, y conseguir la calidad de Hermandad romera y poder así asistir en unión de las otras Hermandades del Rocío a todos los Actos de Pentecostés en la aldea del Rocío.

Para ello elevan al entonces Emmo. y Rvrmo. Señor Cardenal-Arzobispo de Sevilla Dr. D. Pedro Segura Saénz, respetuosa instancia en petición de la revisión del expediente, adjuntando ya unas Reglas en las que había sido incluida la anual romería al Santuario de Nuestra Señora del Rocío en la Aldea de su nombre y en las fechas de Pentecostés.

Se tienen que salvar nuevamente grandes dificultades, pues en principio el criterio de la Autoridad Eclesiástica era el de que se siguiera como estaba, pero ante el entusiasmo de todos y después de ingentes y largas negociaciones se consigue que sean aprobadas las Reglas presentadas con la siguiente inclusión de la Romería, Reglas que iban avaladas con la firma del Director Espiritual D. Andrés Guillén Morales; la del Hermano Mayor D. Miguel Lasso de la Vega y Marañón, la del Secretario D. Eduardo Muñoz Corpás y la del Fiscal D. Francisco Rodríguez Suárez y Suárez.

El nuevo Decreto con la autorización fue firmado por el entonces Ilmo. Sr. Vicario General del Arzobispo Dr. D. Tomás Castrillo Aguado, visto el informe favorable del Ilmo. Sr. Teniente Fiscal Dr. D. Jerónimo Gil Álvarez, con fecha 4 de octubre del año mil novecientos cincuenta y uno.

Hay que reseñar que la romería de ese año de 1951 hubo de realizarse con un permiso especial del Ilmo. Sr. Vicario, efectuándose la primera salida, después de participar en la Misa de Romeros, en la mañana del día 10 de mayo con el hecho anecdótico de que como la hermandad carecía de lo que en términos rocieros por aquellas fechas se conocía con el nombre de “Cajón”, para portar el Simpecado y que posteriormente se conoce ya con el nombre de Carreta, pues con la debida autorización del Sr. Cura Párroco, se llevó la tumbilla de la Virgen de Nuestra Señora de las Aguas.

De esa primera Romería el Sr. Coadjutor de la Parroquia del Divino Salvador que acompañó a la Hermandad D. Francisco Romero de la Quintana, existe un informe que el citado Sr. Coadjutor firmó en el que manifiesta que el comportamiento de todos los componentes fue altamente ejemplar y digno de encomio. Que se asistió a todos los actos programados por la Hermandad Matriz. Que se nos asignó el número 29 de las filiales y que la Hermandad del Rocío de Sevilla fue amadrinada por la Primera, Real, Ilustre y más Antigua Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Villamanrique de la Condesa, asistiendo como testigo del acto la Real, Ilustre, Antigua y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Benacazón.

Desde ese 17 de febrero del año 1934, no cabe duda que hay una larga andadura rociera y cristiana, que ha cristalizado en una devoción constante e intensa a la Señora todos los días del año, como medio eficaz de esa vivencia que el cristiano de hoy ha de llevar a todos los órdenes de su vida.

Sentimiento hacia su Madrina y Villamanrique

¿Que supone para vosotros ser ahijados de nuestra Hermandad?

Supone un grandísimo honor ser ahijada de nuestra querida Hermandad de Villamanrique, cuna de grandes rocieros y santo y seña de la Romería y fiesta de Pentecostés.

¿Qué sentimientos os encontráis al llegar a Villamanrique?

Al llegar a Villamanrique, nuestra Hermandad llega a su casa, llega a uno de los puntos más álgidos de nuestro Camino, donde nos encontramos con el cariño inmenso de los Manriqueños y de su querida Hermandad, nuestra Madrina.

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