Hdad Rocío de Jaén

Año de amadrinamiento

1983

Breve Reseña Histórica

En Junio del año 1.979, un grupo giennenses y amigos de la Peña “Los Cabales” de Jaén, acuden acompañados por sus familias a la Aldea del Rocío, como tantas otras personas, atraídos por la fama y el folklore de la Romería, que se celebra en la Aldea Marismeña. Entre otros muchos van Miguel Hernández Martínez, Manuel Martínez Ortas, José Montes Guerrero, José Palomino Rivera, y José de Horna López.

Observan que sólo faltan Jaén y Almería de toda Andalucía en la Presentación ante la Virgen del Rocío y detectan algo más profundo que el simple festejo. En aquella gente que canta y reza hay algo misterioso. Sienten verdadero fervor mariano y tras varios años deciden fundar una Hermandad del Rocío en Jaén, tierra mariana por excelencia.

Comienza el trabajo, los viajes y reuniones con el Presidente de la Hermandad Matriz D. Santiago Padilla, contactos con la Hermandad de Granada y la de Triana. Fruto de ellas, en una proyección titulada “Rocío y José”, se contacta con el Secretario de la Primera, Real, Imperial, Fervorosa, Ilustre y Más Antigua Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Villamanrique de la Condesa, D. Juan Márquez Fernández, conviviéndose posteriormente en nuestra Hermandad Madrina.

Comienza la redacción y confección de los Estatutos. El 12 de Febrero de 1982 tienen entrada en el Obispado de Jaén, siendo aprobados con fecha 10 de Mayo de ese  mismo año. Rocío de 1983, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Jaén acude por primera vez al Rocío como nueva Filial, acompañada por su Madrina, Villamanrique de la Condesa, pudiendo escuchar por primera vez en el Rocío: “Adelante la Hermandad de Jaén”, “Enhorabuena a la Hermandad de Jaén”, “Viva la Hermandad de Jaén...”. El vacío ha quedado cubierto, Jaén ya tiene su Hermandad del Rocío.

La Hermandad espera el “placet” de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío de Almonte, que tiene lugar en la sesión celebrada por la Junta de Gobierno el día 15 de Julio de 1982, donde nos inscriben en el registro oficial de Hermandades Filiales con el número SESENTA Y DOS (62). Posteriormente con fecha 29 de Noviembre de 2.005, la Hermandad Matriz de Almonte toma el acuerdo de pasar a ocupar el puesto número SESENTA Y UNO (61), al retirar el título de “Filial” a la Hermandad de Badalona.

A la vez se confeccionaba el Simpecado en los Talleres astigitanos de D. Joaquín Ojeda Osuna, sufragando su importe los rocieros de Jaén vendiendo cada puntada a una peseta. Fue bendecido por D. Bernardo Herráez Rubio, Secretario del Consejo de Economía de la Conferencia Episcopal el día 30 de Abril de 1.983, ante el Altar de la Patrona de Jaén, la Santísima Virgen de la Capilla. Tras tan solemne Acto, en Procesión por las calles de Jaén, la Hermandad se dirige a su sede social, celebrando ese mismo día el primer Pregón Rociero, a cargo de D. Antonio Puebla Povedano, Magistrado Juez de Córdoba. En este primer año el SIMPECADO hace su Camino y entrada en la Aldea del Rocío en la Carreta de la Hermandad de Villamanrique, pero la Presentación se hará con el caballo “Mariposo”, bien conocido por los flamantes Rocieros de Jaén.

Al año siguiente la Hermandad con gran esfuerzo adquiere un antiguo carro de labor en Olivares, que se convertiría en Carreta Rociera tras una minuciosa reforma y el 10 de Junio de 1984 la Hermandad estrena dicha Carreta. 

Al principio los hermanos se alojaban en tiendas, coches o alquilando casa. La primera Casa que nos acogió en la Aldea, de nombre “Betania”, en la Calle Bellavista, pertenecía a la familia almonteña Pérez-Domínguez, cuyo hijo José María vivía y trabajaba en nuestra Ciudad. Poco a poco crece la necesidad de plantearse la idea de tener un día, casa propia. No sólo para el descanso, sino también por el espacio y disponer de un lugar de encuentro entre los Hermanos, donde poder atender con dignidad a los paisanos, rocieros y amigos, teniendo la alegría de compartir un ambiente rociero, y como siempre ocurre, un grupo de entusiastas puso mano a la obra. Se adquieren los terrenos en subasta que hoy dispone nuestra Hermandad en la Calle Cigüeña, esquina Avenida de los Ansares.

La Casa fue diseñada y construida por el Arquitecto y rociero D. Manuel Martínez Montes, colaborando como Aparejador el también hermano rociero D. Manuel Martínez Carrillo. Coloca la primera piedra el Rvdo. Sr. D. Francisco Caimart Alomar, (Notario Eclesiástico de Palma de Mallorca), el día 1 de Mayo de 1.987. Durante su construcción la Hermandad habilita una caseta prefabricada para poder albergar a los rocieros durante la Romería. La Casa se finaliza y es bendecida el día 28 de Febrero de 1991, por el Rvdo. Sr. D. Fernando Gallardo Carpio (Vicecanciller del Obispado de Jaén y Capellán rociero hasta se fallecimiento en 2006).

La Casa presenta en su conjunto el aspecto de un cortijo andaluz; con dos plantas, dos patios laterales (de la Virgen de la Capilla y de Santa Catalina, ambas Patronas de Jaén), un Salón Social donde se ubica la Capilla del SIMPECADO y habitaciones para los rocieros, dormitorios de hombres y mujeres, habitaciones para el Hermano Mayor de Romería, Cura, Junta de Gobierno y otros servicios para los fines rocieros. En la fachada principal lucen dos mosaicos con el Santo Rostro y el Escudo de Jaén, regalo del Excmo. Ayuntamiento de Jaén.

El 15 de Mayo de 2.001, la Asociación “La Carreta para nuestro Simpecado”, dona a la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Jaén, la nueva Carreta que sustituye a la anterior, ante el mal estado de sus maderas. Fabricada en materiales mixtos, de madera y alpaca plateada, con motivos alegóricos de lo que la Ciudad de Jaén representa (imágenes de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Santa Catalina de Alejandría , la Virgen de la Cabeza, el Santo Rostro de Cristo y la Virgen de la Capilla). Carreta que desde esa fecha es la encargada de portar el Simpecado, tirada por dos mulas.

Ante el creciente aumento del número de rocieros en Jaén se hace necesario disponer de un Local digno para oficiar de Sede Social, permitiéndonos disponer de espacio para reunirnos y hacer hermandad en todos los sentidos, espirituales y lúdicos.

El 12 de Junio del 2.002, firmamos ante Notario la Escritura de Compra y de Hipoteca. Tras las obras pertinentes de acondicionamiento, el día 26 de Junio de 2.004 es inaugurada y bendecida por el Rvdo. Sr. D. Fernando Gallardo Carpio, asistiendo a este acto toda la Junta de Gobierno; D. José Márquez Gallego, Presidente de nuestra Hermandad Madrina de Villamanrique de la Condesa; Dª. Cristina Nestáres García-Trevijano, Teniente Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Jaén y numerosos rocieros.

En 2.007 celebramos el XXV Aniversario de la Fundación de la Hermandad, con un programa muy completo de Actos Litúrgicos, Documentales, Lúdicos, habiendo conseguida una numerosa y participativa representación de todos los Estamentos Sociales de la Ciudad.

Sentimiento hacia su Madrina y Villamanrique

“Caminando pal Rocío/ entre arenas y pinares/ va la Hermandad de Jaén/ con ramitas de olivares/ llegamos a Villamanrique/ cuando empieza a oscurecer/ cantamos con su Hermandad/ que nuestra Madrina es...”

Cada año, aproximándose Pentecostés, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Jaén, en su caminar hacia la Blanca Paloma, tiene una cita obligada, de gran importancia, en Villamanrique de la Condesa.

La Presentación ante nuestra Madrina nos evoca aquellos primeros y difíciles años en que un puñado de rocieros de la Tierra del Santo Reino y Santo Rostro, dejaban atrás sus trabajos y sus campos verdes de olivar, para adentrarse en esas benditas arenas y acudir ante las Plantas de la Señora. Recordamos como en nuestro primer Camino, ambos Simpecados lo hicieron juntos en vuestra Carreta (pues nosotros aún no disponíamos de Ella). Recordamos como, no sin pocos esfuerzos, subíamos los 7 peldaños de la Iglesia de Santa María Magdalena, con nuestra vieja primera Carreta de madera tirada por mulos. Recordamos como cada año somos más giennenses los que acudimos a su cita. Recordamos el enorme sacrificio que realizamos para poder estrenar una Carreta Rociera de plata digna, Altar jaenero que porta nuestro Bendito Simpecado, reflejado en la sevillana:

"...cuando veas ala Virgen/ dile que no puedo ir/ que su Carreta de olivo/ tiene quebrás sus maderas/ después de tantos Caminos.
Cuando llegues a la Virgen/ le diré que su Carreta/ aunque allí no esté presente/ sigue haciendo su Camino/ en el alma de su gente".


Recordamos y agradecemos a nuestra Madrina toda la ayuda, atenciones y consejos recibidos “para ser buen rociero”. Agradecemos ser recibidos año tras año, llegando cansados y sudorosos de nuestro peregrinar, con lágrimas sinceras en los rostros, a las puertas del Templo y poder compartir la Salve y “esos ratitos de cante para mayor Gloria de Nuestra Madre del Rocío” y sólo deseamos que estos lazos que nos unen, perduren y se fortalezcan día a día, año tras año y Rocío a Rocío.

Los rocieros de Jaén siempre estaremos agradecidos al pueblo Manriqueño que nos ha enseñado a querer a la Virgen del Rocío como ellos saben hacerlo.

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